El pasado 22 del corriente mes de Noviembre se cumplieron cincuenta años de la trágica

desaparición del Primer Mandatario estadounidense John F. Kennedy.

Más allá de que el curso de la historia sepultó la verdad sobre su muerte y su calidad como Presidente (todavía no se sabe bien si fue un genio o un mediocre), lo cierto es que fue un gran amigo de Buenos Aires, ciudad de la que quedó enamorado luego de la única visita que efectuó a nuestro país, a mediados de la década del cincuenta.
Prendado de las luces de la noche de nuestra ciudad y de sus mujeres, estuvo seis jornadas al regreso del campo de unos amigos en la provincia de Córdoba, cuando ya era un conocido y joven pero buen abogado del estado de Massachusetts.

Con el General Perón entablaron en esos pocos días una relación entañable, luego de que los presentara Benito Llambí, un amigo común. Sabiendo de que el sexo le gustaba más que el dulce de leche, el General le solicitó a Beto César, su asistente, cerrar el local nocturno “Cocodrilo Justicialista” por una noche para que pudiera agasajar a su invitado como se lo merecia.
– “Era un pibe medio pelotazo” -comentaba por aquel entonces Mareco- Se había empecinado con la palabra “Boludo”. La decía cada dos por tres y se mataba de la risa. Creo que incluso a uno de los doberman de la Casa Blanca le puso “Boludo Cordobés” cuando volvió para allá -culminaba el inigualable showman uruguayo.
Kennedy se había empecinado también en conquistar a Haydée Padilla porque amaba cuando su personaje “La Chona” decía la palabra “Boludo” que tanto le gustaba, pero a instancias de Papaleo se quedó en el molde y no la abordó más.
Su agenda en Buenos Aires, más alla de la nocturna, fue sumamente agitada: Fundó la Universidad que lleva su nombre, y le pidieron que diera el estribillo inicial (especie de puntapié inicial futbolístico en la jerga corística) del Coro Kennedy, instaurado por el General Juan Domingo Perón como homenaje eterno a su amigo.
Hospedado en el hotel Crillón, dicen los cronistas de la época que tuvo al menos tres sesiones de sexo diarias con chicas que le proveía puntualmente Jacobo Winograd, destinado a atenderlo por la Embajada Estadounidense.
-“Boludo, quiero chicas, jaja!” -dicen que fue la frase que más veces pronunció durante su estadía.
Sabio hasta para esas cosas, luego de la noche en Cocodrilo, Perón le preparó especialmente esa agenda agitadísima pero cultural, que terminó con la presentación de Kennedy en el programa televisivo “Feliz Domingo” donde participó junto con el General Perón en las prendas “Dónde ubico este País” y “Basquet Siamés”. La simpática foto donde ambos miran al fotógrafo sonrientes dentro de una cámara de neumático participando de esta última prenda recorrió el mundo el día que Gerald Ford fue ungido Presidente de los Estados Unidos.
Continuaron escribiéndose con Perón hasta la invasión de Bahía de los Cochinos.

Curiosidades de Buenos Aires…lo sabías?

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