Bella pieza del arte arquitectónico francés contemporáneo, el célebre edificio del Colegio Champagnat tuvo su primer pico de fama cuando el General Perón lo quiso adoptar como

colegio champagnat

residencia veraniega durante su primer mandato, generando el mayor tole-tole jurídico de la era democrática argentina.
– “Si el Papa tiene Castelgandolfo a 30 quilómetros de Roma, yo quiero tener la mejor residencia veraniega de Buenos Aires, y ése es el edificio del Colegio Champignon, Jo-Jo!” -decía el General a su círculo íntimo haciendo gala de su proverbial buen humor.
-“Pero General, en verano eso es un horno, como va a tener una residencia veraniega en la Avenida Santa Fe y Montevideo…!” -le decía Papaleo, haciendo el típico ademán de calor abanicándose con la mano cerca del rostro.
– “Ponemos una pileta “Pelopincho” y chau-picho, jo-jo!” -remataba esas conversaciones Perón.
El problema era que los hermanos Maristas, propietarios del edificio, no lo tenían en venta. El General quería avanzar con la expropiación, tal como había hecho con los canales de televisión, las estaciones de radio y los chupetines “Topolin con Sorpresa” , que tanto le gustaban y amenizaban sus tardes.
Como fuese, consiguió que lo invitaran en visita oficial a ver el acto del 25 de mayo con los alumnos. Las escaleras de marmol de carrara lo terminaron de convencer, además de las puertas y pisos de roble francés. En su imaginación el enorme patio iba a ser donde colocaría la Pileta Olímpica (Perón era el mejor nadador de los Argentinos de la época) y pensó tambien cerrar las aulas de cuarto y quinto año para instalar un ring de box, su deporte favorito (El General se jactaba de haber noqueado a Luis Angel Firpo haciendo guantes en una exhibición en Casa de Gobierno en 1948).
Todo era excitación en el entorno del General, y temor en casi toda las huestes católicas, que se solidarizaron inmediatamente con la congregación que estaba a punto de ser expropiada.
Hasta que Juancito Duarte vino con una noticia terrible.
– “El Edificio del Colegio San José, el de los padres bayoneses, es igualito“.
Al General le pareció una traición y una falta de paquetería total lo que escuchaba. No era de su nivel eso de mudarse a una edificación que, tal vez, se hubiera construido en serie. Cuántos edificios similares habría? Ni por sobre su cadáver se mudaría a una especie de Fonavi de lujo.
Finalmente ésto fue lo que desalentó esa idea de Perón, a la cual ya le había puesto nombre: Residencia Veraniega Justicialista “El Macho”.

Curiosidades de Buenos Aires…lo sabías?

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